Era un enorme jardín, un jardín cual edén. Ella, una mujer de gran corazón, enamorada de un amor no correspondido. Ella por última vez lo intentó, él no se negó. Juntos se hundieron en un manto de locura y pasión, pero ella no se dio cuenta, que esa era su intención. En un jardín de tulipanes, salvajemente lloró, sólo ella sabía lo que era sentir un hacha en el corazón. El prefirió desoír el llanto desconsolado, y ella optópor consolar su ya muerto corazón.
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